Estoy muy cansada. Apenas me puedo levantar. Me duelen los huesos, he vuelto a cojear, y la barriga sigue doliendo.
Cuando esta mañana OtraAlfa ha salido a darnos el desayuno, he hecho un esfuerzo y me he levantado para acercarme a ella, me alegro de verla y quiero mi ración de mimos. Pero ella se ha marchado rápido a llamar a OtroAlfa, su voz sonaba rara y aguda, y cuando los dos volvieron parecían nerviosos; se han abrazado y pude oler que de sus ojos caía agua salada. Yo me he metido entre sus piernas reclamando su atención, y eso les ha hecho reír. Que raros son los humanos.
Al rato me han subido al cajón que hace ruido y se mueve, y yo adiviné que íbamos donde la GenteVerde, últimamente les visitamos mucho. Por el camino seguí oliendo agua salada, y oyendo la voz alterada de los Alfa.
En el sitio de los GenteVerde estuvimos un rato esperando, así que me tumbé en el suelo a descansar, pero estaba incomoda; me cuesta moverme y el suelo es resbaladizo y hace daño. De repente, de la barriga que duele me sale mucho líquido pastoso, los Alfa se agitan mucho, llaman a la GenteVerde, todos se mueven deprisa a mi alrededor. Yo no me preocupo, estoy muy cansada y se que ellos cuidan de mí. Pero no tiene buena pinta….
Me tumban en un sitio frío, y hablan entre ellos rápido. Los Alfa me abrazan y me tocan con sus bocas en mi cara, yo les lamo y noto al agua salada que sale de sus ojos. Llegan dos hembras rubias que conozco del sitio de la GenteVerde, y ellas también me abrazan y me acarician. Todos parecen tan raros…
Creo que ya se lo que pasa. Es el momento de irme. La vida es así, y a mí me ha llegado mi hora. Está bien, estoy cansada y dolorida, creo que es lo mejor.
De repente empiezo a tener mucho sueño, se me cierran los ojos. Me parece ver una luz blanca a lo lejos. ¿Qué habrá detrás? Creo que voy a ir a descubrirlo. Pero antes, quiero hacer un último esfuerzo.
Abro los ojos, miro a la GenteVerde, y a las hembras rubias, veo en ellas a todos los que se preocuparon por mí estos últimos meses, y sobre todo miro a los Alfa, ellos me han dado MiManada, mi familia. Espero que entiendan en mi mirada los que les quiero decir:
Gracias. Adiós. He sido muy feliz con vosotros.
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1 comentario:
Preciosa la historia de Mara, seguro que ha sido muy feliz estos últimos meses. Su recuerdo siempre estará con vosotros, y con nosotros, que seguíamos sus pensamientos desde su manta.
Un abrazo pequeña.
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