jueves, 7 de febrero de 2008

Alfas preocupados

Con la oscuridad han llegado los alfas, como siempre.

Hemos salido todos a recibirles.

Después de comer, durante la ración de mimos, Otra-alfa ha estado mirándome mucho la barriga.

No tiene nada de extraño, me he estado lamiendo mucho.

Sin embargo, Otra-alfa ha llamado a Otro-alfa y entre los dos me han obligado ponerme boca arriba, y han estado mirándome la barriga con una linterna, y tocándome donde últimamente me duele bastante.

Noto algo raro en la voz de los alfas, cuando hablan entre ellos lo hacen rápido, más agudo y se miran mucho, no dejan de acariciarme mientras me obligan a estar tumbada.

Otro-alfa se ha ido un momento y luego ha vuelto, he sentido mucho picor en la barriga que duele. Los alfas hablan para calmarme, pero ellos no están calmados, hay excitación entre ellos y eso me provoca a mi estar excitada también.

Me han dejado ponerme de pie, pero sin soltarme.

Otro-alfa lleva algo en la mano, no lo conozco. Luego me ponen algo por la cabeza que no me deja ver bien, intento lamerme donde pica pero no puedo, hay algo que choca contra mi lengua y el sabor que siento es desagradable y desconocido, no alcanzo mi cuerpo.

No me gusta este nuevo juego de los alfa, deberían dejarme arreglar lo que duele a mi manera.

Me vuelven a cariciar y me sueltan, la cosa de mi cabeza no me deja ver y caminar bien, a veces cuando me muevo suena un ruido fuerte que me asusta.

Los alfas me dan mucha comida premio, creo que saben que no me gusta el nuevo juego.

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