jueves 7 de febrero de 2008

Hoy me ha pasado algo muy extraño...



Quisiera comenzar presentándome, pero creo que no tengo nombre, quizá porque tampoco lo he necesitado hasta ahora.

Hoy es 15 de octubre de 2007, es un día como cualquier otro, que se reduce a hacer lo posible para llegar a mañana.

Mi pequeño parece que está bien y eso tendrá que bastar, no puedo hacer más de lo que hago.

La pierna duele y siento mucha debilidad, hace muchas horas que no comemos nada y el pequeño necesita algo sólido, ya es lo suficientemente mayor para no depender del alimento que mi cuerpo le proporciona. Eso es un problema añadido, tengo que buscar para dos.

Hoy alguien se me ha acercado y me ha tocado el cuello, ha puesto cara de decepción y me ha dado comida, que he devorado; cuando estás como yo tienes que comer como si no hubiera mañana, porque es muy posible que no lo haya.

Otra gente ha cogido al pequeño y se lo ha llevado, siento alivio, ya no depende de mi. Solo espero que esté bien , pero el pensamiento no me dura mucho, tengo que concentrarme en mi misma.

El que me tocó el cuello me ha llevado con el, me parece buena idea, parece que tiene comida y no es una amenaza, por primera vez desde que recuerdo puedo pasar la noche con la barriga llena y en un sitio caliente.

Tocacuellos me mira y dice Anver, no se qué querrá decir, supongo que si es importante me enteraré antes o después.

Ya no recuerdo a mi pequeño.

Duermo tranquila.




La visita a genteverde

Tocacuellos me ha metido en un cajón y me ha llevado a un lugar que no conozco.

Confío en Tocacuellos, hasta ahora me ha demostrado que podría ser una buena solución a mis problemas más urgentes.

En el sitio que no conozco había personas de color verde, una hembra y un macho, son extraños, me han tocado por todo el cuerpo y me han manipulado la pierna que duele, y me ha dolido mucho, creo que no me gustan los verdes.

También me han acariciado y hablado suave, a pesar del dolor que me han causado no parece que sean crueles, me siento rara, luego han hablado entre ellos y con Tocacuellos.

He vuelto al cajón y a la única seguridad que conozco, no me preocupo de la comida y recibo atención. A cambio dejo que me pinchen una vez o dos, me parece poco pago.

Es lo más cerca que he estado de la felicidad que recuerdo.

Más cambios

Tocacuellos me ha vuelto a meter en la caja y me ha llevado a un nuevo lugar.

Sigue mirándome y diciendo Anver, creo empiezo a entender lo que quiere decir.

En el ha aparecido otra persona, han hablado y luego han cogido la caja y la han movido.

Estoy en otro lugar que no conozco pero que me es familiar, se parece al de Tocacuellos pero es diferente, también hace un ruido fuerte y parece que se mueve.

El Otro me ha dejado en ese lugar dentro de mi caja, ha venido de vez en cuando a verme y a darme caricias, no parece una amenaza tampoco, puedo oler comida cerca de mi y eso me tranquiliza.

Otro también me pincha.

De todas formas tampoco tengo fuerzas para mucho más.

La manada

Otro ha vuelto, vuelve a haber ruido y movimiento.

En un momento ha parado y ha aparecido una hembra, luego todo a vuelto a moverse y a hacer ruido, en el lugar en el que estoy huele conocido.

Hemos vuelto a parar, el olor se hace más fuerte, oigo semejantes.

Otro y Otra mueven la caja, puedo ver semejantes a mi alrededor, pero no puedo acercarme, ellos están nerviosos, noto su olor y ellos sienten el mío. Este nuevo giro no me gusta.

La caja está en el suelo, Otra la abre, el lugar es oscuro.

Otra me acaricia y Otro vuelve a pincharme, a estas alturas ya estoy acostumbrada. Pero luego me dan mucha comida, comienzo a sentirme un poco más fuerte.

Otros se van y me dejan sola, el lugar no es grande, pero puedo moverme. Huelo semejantes cerca, pero no puedo verlos, y se que ellos me huelen a mi. Me acerco hasta donde puedo pasar y nos olemos a través de una madera, están intrigados, quieren saber quién soy, yo también pero sin mucho interés, ahora tengo otras preocupaciones.

Los semejentes son jóvenes.

Mara

Sigo en el Lugar. Estoy cómoda.

Otro y Otra vienen a verme, me traer comida y me pinchan.

La pierna sigue doliendo, y la otra pierna también porque tengo que cargar mi peso sobre ella, paso todo el tiempo que puedo echada.

A medida que me siento más fuerte quiero investigar, el Lugar está bien, pero los semejantes no están aquí y me gustaría saber más de donde estoy.

Otra me ha mirado y ha dicho Mara, yo la he mirado, tendré que acostumbrarme.

Otro y Otra han vuelvo con la oscuridad, puedo salir del Lugar. Los semejantes se me han acercado rápido, una hembra pequeña y una hembra negra; el macho es extraño, se que es un macho, pero no huele mucho, no parece muy interesado en mi.

Les he devuelto el saludo, pronto han perdido el interés en mi y yo en ellos; hay mucho que conocer e investigar, este Lugar es más grande y hay muchas cosas.

Piso verde, también piedra, una parte del lugar tiene techo y un espacio cómodo y caliente. Me gusta el lugar y la manada no tiene mala pinta.

Me acomodo y descanso, caminar sobre tres apoyos me agota y aunque me voy sintiendo cada vez más fuerte aún no me siento normal.

Cierro los ojos y duermo, me acostumbraré a este nuevo Lugar.

Mi lugar en el mundo

Voy entendiendo.

Otro y Otra son los alfas, la manada los asume como tales, con ellos presentes todos saben cuál es su lugar.

El semejante macho manda sobre las hembras, son menores, pero yo no lo soy. No tengo interés en hacerme la primera entre los semejantes pero tampoco voy a permitir que el medio macho se pase un pelo.

De todas formas no ha sido necesario mucho esfuerzo, él lo ha entendido pronto.

Otro-alfa y Otra-alfa me miran y dicen Mara, yo levanto la cabeza y les miro, ellos me acarician, me gusta esta secuencia.

Empiezo a distinguir otros sonidos, poco a poco voy asociándolos con cosas que hago, entenderse con los Otros es sencillo.

Cuando los Otros no están todo cambia, el semejante macho no tiene mucho interés, es muy básico y es sencillo entenderse con el; las hembras son más complicadas, son jóvenes e impulsivas.

La pierna sigue doliendo y me agota caminar con ella encogida, puedo hacer poco recorrido, pero comer me está dando una fuerza que ya no recordaba.

Cuando los Otros vuelven todos nos alegramos, sabemos que hay caricias y comida, salto como puedo para hacerme notar entre todos, quiero mi ración de cariño.

Otro-alfa sigue pinchándome, la verdad es que es nada comparado con el dolor de la pierna y el cansacio.

Luz y oscuridad se suceden varias veces, no siento hambre, no tengo frío y no estoy sola, no tengo que preocuparme más que de mi misma.

¿Es esto ser feliz? intentaré recordar.

Extrañas luces

Hoy ha vuelto a ser un día raro.

Los Otros ha vuelto a ponerme en la caja y luego ha vuelto el ruido y el movimiento. Es conocido.

Cuando me he dado cuenta estaba en el lugar de la genteverde, el macho genteverde me ha cogido de la correa y me ha llevado lejos de los Otros. Yo no quería, pero no puedo enfrentarme a los humanos.

Salen extrañas luces de la cara de los Otros, ya las he visto otras veces y no entiendo. Pero no me preocupa, si salen de los Otros-alfa se que no es un problema.

Los Otros-alfa me han mirado con pena, veo que fuera está la oscuridad, luego los Otros-alfa se van, no entiendo nada.

Los genteverde no parecen interesandos en tocarme esta vez, me acarician y me llevan a una caja grande que huele a semejante, luego sigue el ruido y el movimiento conocido, me bajan en un Lugar en el que no he estado nunca, hay más semejantes, pero no me dejan acercarme a ellos, ni a ellos a mi.

Voy a un Lugar más pequeño y cerrado, mejor, no quiero más novedades y no tengo ánimo para conocer más semejantes. Echo de menos a los Otros-alfa y a mi nueva manada.

Me dan de comer y tengo un lugar para descansar, eso siempre es suficiente.

Duermo

Pero... si no tengo sueño

Genteverde son buena gente, me cuidan y me dan comida, podría acostumbrarme a ellos.

He vuelto al Lugar conocido de genteverde, me han echado y me han pinchado, de repente no recuerdo nada más, he debido dormirme... pero... si no tengo sueño.

Cuando he despertado me han llevado a un Lugar más pequeño, mi manta está conmigo, huele a los Otros y me gusta, es conocido y seguro.

De pronto oigo y huelo conocido, ¡es Otra-alfa! salto y ladro para que sepa que estoy aquí, quiero ir con ella.

Funciona, me ha oido y ahora viene hacia mi, la huelo cada vez más cerca, cuando está a mi lado me abraza y me acaricia, vuelvo a estar en casa.

Me coge de la correa y nos vamos juntos, antes Otro-alfa, la hembra genteverde y otra hembra hablan mirando una luz brillante. No se lo que pasa pero a veces me miran. La hembra desconocida me acaricia y dice Mara, yo ya entiendo.

Otro-alfa está raro, en sus ojos hay algo desconocido, me acaricia más despacio, me habla mas bajo y su ánimo no es excitado, me transmite su estado de ánimo y se calma mi alegría.

Volvemos al ruido y el movimiento y antes de darme cuenta, ya estoy en MiLugar, con la manada.

Nos recibimos con indiferencia, creen que no quiero jugar, lo que no saben es que no puedo.

Me siento fuerte, pero no lo suficiente, todo llegará.

La vida en MiLugar



No recuerdo haber formado parte nunca de nada.

Es una sensación agradable, depender de Otros.

Para variar.

La fuerza vuelve, poco a poco, pierna va poco a poco estirándose y mis uñas rascan a veces el suelo. El dolor es fuerte pero me parece menos que antes.

Otros-alfa siempre se alegran de vernos, hay días que pasan más tiempo con nosotros y días que menos, pero siempre es algo.

La vida en MiLugar es tranquila, el muro que nos impide salir no me molesta, al medio macho y a mi no nos interesa lo que pueda haber fuera.

El no se si lo sabe pero yo si, fuera hay que buscar la comida, y a veces no la encuentras; fuera hay que buscar refugio para el frío pero aún así a veces lo pasas muy mal, fuera hay otros que son amenazas y sabes que es mejor huir que enfrentarte a ellos, fuera hay semejantes que no pasan de largo o que te recuerdan que no tienes Lugar.

MiLugar es mi refugio.

Las otras hembras a veces me piden juego, pero no puedo responderles, no puedo.

Si no doliera tanto la espalda...

A veces Otros-alfa piden cosas al macho y a la hembra negra, se sientan, se echan, los llaman, y luego los acarician, a mi nunca me piden nada, solo me llaman.

Mejor... creo que Otros-alfa son lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo y cuando no se fijan sufiente que estoy a su lado y no me acarician, a veces, tengo que recordarles que soy Mara golpeándoles con mi cabeza en sus piernas... siempre funciona.

Por que no se si os lo había contado, me llamo Mara.

Luces y sombras

Otro-alfa me ha llevado con el.

He estado en la caja de ruidos durante un rato, luego hemos entrado en un lugar que no conozco pero que huele como el lugar de genteverde.

He conocido a otra genteverde que me ha querido llevar con ella, he mirado a Otro-alfa y me dijo con la mirada que me fuera con ella, me acarició, pero a mi no me gusta separame de los Otros-alfa, al final me he tenido que ir.

Otra vez me ha pasado lo que la vez anterior, de repente me he quedado dormida, y cuando me desperté no estaba en el mismo sitio, y me dolía mucho la pierna mala. Esta vez no me ha gustado, no me gusta el dolor, ya tengo bastante.

Otro-alfa ha venido rápido a buscarme, salté encima suyo cuando le vi y sonrió con los ojos, creo que nos alegramos de estar otra vez juntos.

He estado un buen rato en el lugar pequeño que hace ruido, pero no hacía ruido. Otro-alfa ha venido varias veces a verme, acariciarme y darme agua.

Luego nos hemos ido otra vez, encontramos a Otra-alfa y cuando me di cuenta estaba otra vez en MiLugar.

Creo que me echaré un buen rato hasta que se me pase el dolor.

Ha sido un día raro, prefiero estar en MiLugar con la manada.

Caminar

Me siento fuerte, no recuerdo ya haberme encontrado así antes.

La pierna no duele, la apoyo con cuidado, no me fio mucho de ella, pero parece que aguanta.

Cuando los Otros-alfa no me ven corro un poco.

La semejante pequeña se ha ido, ha venido otra parecida, es más cahorra, más juguetona.

No me molesta, ya la he marcado y lo ha entendido, a veces intento quitarle la comida, pero Otros-alfa no me dejan, son muy estrictos con la comida... pero es que la cachorra no es muy lista y cuando levanta la cabeza me cuelo debajo y si protesta le enseño quién manda aquí.

Pero Otro-alfa me vió y se enfadó mucho... luego estuvo un buen rato sin mirarme y sin tocarme, ni siquiera funcionó el truco del cabezazo.

Luego volvió todo a ser normal, me encanta que todo sea normal.

Tener cuatro apoyos es normal
Tener comida es normal
Tener abrigo es normal
Que te quieran es normal
...

¿Seguro que todo esto es normal?

No diría yo tanto, si pudiera hablar, claro

¿Qué me pasa?

No me puedo mover.

El dolor me paraliza completamente y por más que intento levantarme no puedo.

La oscuridad llega y los semejantes corren a mi alrededor mientras estoy tirada en la paja.

Oigo el ruido que hacen los Otros-alfa cuando llegan, pero no me puedo mover, los semejantes corren hacia ellos.

Oigo a Otro-alfa llamarme, primero suave, luego a voces, hay algo raro en su voz.

Pero no me puedo mover.

Una luz recorre la hierba hasta que me da de lleno. Al otro lado de la luz está Otro-alfa, lo huelo.

Otro-alfa me acaricia, me llama Mara, se tumba a mi lado y me abraza, parece que el tampoco entiende nada, pero huelo algo raro en el.

Está un buen rato echado conmigo, me quita el collar, me habla despacio, el macho se ha echado con nosotros.

Luego Otro-alfa me levanta en brazos y me mueve, me está metiendo en otro lugar, ese lugar en el que no se entra, no puedo estar de pie, me tumba en un sitio muy blando y cómodo, me es familiar, una vez Otra-alfa hizo lo mismo.

Estoy bien, pero intento moverme y no puedo, lo intento una y otra vez, Otro-alfa sigue acariciándome y tiene una mirada que no entiendo.

Otro-alfa se levanta y vuelve a cogerme en cuello, me duele, vuelve a dejarme en un sitio blando, casi consigo levantarme, pero mi parte de atrás no responde. Otro-alfa me acuesta y el se acuesta a mi lado.

Sigue hablándome bajito y acariciándome, su mirada y su olor no los entiendo. Tampoco entiendo qué me pasa.

La luz se apaga, Otro-alfa está despierto a mi lado.

A pesar del dolor y de la incomprensión, me quedo dormida.

Pinchazos, reencuentros y bacon con queso

Veo luz.

Otro-alfa sigue a mi lado.

Hace un rato que he despertado, pero como no me puedo mover él no se ha dado cuenta.

Me deja tumbada, mejor, así estoy mejor.

El dolor es menor que antes, puedo ponerme de pie, pero Otro-alfa no lo sabe y me coge en brazos hasta llevarme al lugar de la comida.

Me da comida y agua, pero no me apetece. Esto parece que no le gusta, huelo sus nervios.

Me sube al lugar pequeño que hace ruido y nos vamos de MiLugar.

Cuando dejamos de movernos me baja en brazos, y se da cuenta que puedo caminar, algo parecido a una sonrisa aparece en la cara de Otro-alfa.

Volvemos a un lugar de genteverde, esta vez no quiero que Otro-alfa se vaya, una genteverde le dice algo mientras me tiene cogida por la correa y él se va, no sin antes mirarme de esa forma que quiere decir "todo va bien, pero no estoy muy convencido", yo tampoco lo estoy.

Me voy con la genteverde y esta vez no hay sueño rápido, solo un pinchazo y una rara sensación de tranquilidad, no me acuerdo de mucho, solo que no me dormí.

La genteverde me da comida y agua, esta vez si que me apetece, tengo hambre, ellos se alegran de verme comer, son gente rara.

Otro-alfa ha vuelto y nos vamos juntos, cae agua del cielo y me paro en medio de la calle porque mi vejiga no aguanta más, paseamos juntos bajo el agua, Otro-alfa parece contento y yo también lo estoy.

Luego me quedo un rato en el lugar que se mueve y hace ruido, pero sin moverse, Otro-alfa viene con otra hembra y me sacan del lugar, me dan mucha agua (tengo mucha sed) y la hembra me acaricia mucho, es agradable.

Luego vuelven a meterme en el lugar.

Cuando salgo la oscuridad es completa, Otro-alfa huele raro, como a veces huelen los Otros al volver a MiLugar, es un olor conocido, es un olor de otro animal, pero no un semejante.

Juntos entramos en otro lugar, está caliente y hay mucha luz, hay mucha gente que me acaricia y me da mimos, no doy a basto para responder a tanta atención.

De repente aparece una persona roja, antes de verlo se lo que lleva en la mano, ¡Es comida premio! de la alegría casi le hago daño en la mano, claro que si no la pusiera tan alta podría cogerlo sin tener que saltarle encima...

El genteroja sale varias veces y siempre con comida de premio en la mano, definitivamnete la genteroja es buena gente.

Luego volvemos a MiLugar, ya no me duele nada y mi barriga está llena de comida rica.

Bien está lo que bien acaba.

Volver a jugar

Cuando los Otros-alfa vuelven todos nos ponemos muy contentos.

Tan contentos que el macho suele morder a la hembra negra y luego corren juntos.

Yo a veces me uno al juego, siempre intento morder al macho, es fácil de pillar, no es nada rápido, pero es mucho más fuerte que yo. Afortunadamente sabe jugar.

Conmigo no juega tan fuerte como con la hembra negra.

Es estupendo poder jugar.

No tengo tantas ganas como antes, pero hacer lo que te apetece cuando te apetece es agradable.

Cuando los Otros-alfa me ven saltar encima del macho se ríen y aplauden.

Son alfa, pero no dejan de ser humanos, y no entienden muchas cosas...

Alfas preocupados

Con la oscuridad han llegado los alfas, como siempre.

Hemos salido todos a recibirles.

Después de comer, durante la ración de mimos, Otra-alfa ha estado mirándome mucho la barriga.

No tiene nada de extraño, me he estado lamiendo mucho.

Sin embargo, Otra-alfa ha llamado a Otro-alfa y entre los dos me han obligado ponerme boca arriba, y han estado mirándome la barriga con una linterna, y tocándome donde últimamente me duele bastante.

Noto algo raro en la voz de los alfas, cuando hablan entre ellos lo hacen rápido, más agudo y se miran mucho, no dejan de acariciarme mientras me obligan a estar tumbada.

Otro-alfa se ha ido un momento y luego ha vuelto, he sentido mucho picor en la barriga que duele. Los alfas hablan para calmarme, pero ellos no están calmados, hay excitación entre ellos y eso me provoca a mi estar excitada también.

Me han dejado ponerme de pie, pero sin soltarme.

Otro-alfa lleva algo en la mano, no lo conozco. Luego me ponen algo por la cabeza que no me deja ver bien, intento lamerme donde pica pero no puedo, hay algo que choca contra mi lengua y el sabor que siento es desagradable y desconocido, no alcanzo mi cuerpo.

No me gusta este nuevo juego de los alfa, deberían dejarme arreglar lo que duele a mi manera.

Me vuelven a cariciar y me sueltan, la cosa de mi cabeza no me deja ver y caminar bien, a veces cuando me muevo suena un ruido fuerte que me asusta.

Los alfas me dan mucha comida premio, creo que saben que no me gusta el nuevo juego.

El lugar del dolor y caricias frías

Hoy he vuelto con los Otros-alfa al lugar de la genteverde.

La hembra genteverde y los alfa han estado hablado y luego me han cogido entre Otro-alfa y la genteverde y me han obligado a tumbarme en un sitio frío.

Me estaban acariciando la cabeza mientras sentía mucho frío y escozor en la barriga. Luego me han pinchado en el sitio de la barriga que duele.

He sentido un hormigueo raro.

Y luego dolor, mucho dolor. Intenté que los Otros entendieran que me estaban haciendo mucho daño, pero no me han entendido, o no han querido entenderme.

Al final el dolor pasó y volvieron las caricias. No estoy enfadada, pero no me gusta que me hagan daño. No me he quejado, pero se que los alfas se han dado cuenta de que me estaban haciendo daño y no les importaba.

También se que los alfas son buenos y no hacen daño sin sentido, pero esta vez ha dolido mucho.

De todas formas luego me han compensado con cariño y en sus ojos he podido ver que no les gustaba lo que estaban haciendo.

Lo que no entiendo es que si no les gusta... ¿Por qué lo hacen?

Luego hemos vuelto a MiLugar, cuando vino la oscuridad me obligaron a tumbarme y me hicieron caricias frías en la barriga que duele.

Pero me han dado mucha comida premio.

Algo me dice que no será la última vez que me den caricias frías.

Confío en los alfas y se que luego habrá comida premio. Sigo en MiLugar con la manada.

Todo está bien.

MiLugar es MiMundo

Luz y oscuridad se suceden una a la otra.

Y me encuentro mucho mejor, la barriga que duele ya no duele tanto y las caricias frías ya no son tan frías como antes.

Los Alfas van y vienen, y me dan mucha comida premio.

Mi Lugar es MiMundo y la manada ya es MiManada.

Me encanta cuando llegan los alfas, me encojo hacia atrás y salto sobre ellos o ladro y giro mi cuerpo varias veces, estoy tan contenta que hasta a veces pierdo el control sobre mis actos y tropiezo con sus piernas, pero no me regañan, me miran, sonríen y me acarician la cabeza.

Quiero que sepan que estoy aquí, que me alegro de que hayan vuelto, y ellos siempre me tocan para confirmarme que soy de aquí, que pertenezco a la manada como ellos.

No me moveré de MiMundo, ya no iré a otro lugar.

Este será el lugar en el que la oscuridad y la luz se sucedan muchas veces para mi, estoy donde quiero estar.

No pienso en términos humanos, pero si lo hiciera, en vez de mi manada lo llamaría mi familia.

Un nuevo miembro de la manada

Hoy ha llegado una nueva hembra a la manada.

Otro-alfa no nos ha dejado mucho tiempo para conocerla bien.

Llegó en el lugar que se mueve y hace ruido y la metió rápido en el lugar cerrado, apenas pudimos olerla un poco la cachorra y yo, porque el medio macho no estaba y la hembra negra tampoco.

No ha dado señales de ser conflictiva, es adulta, pero estaba asustada. Luego el alfa se fue.

Cuando se hizo oscuro vinieron los dos alfas y dejaron salir a la nueva, estuvimos intentando conocerla un poco, pero ella no tenía mucho interés en nosotros y si en el Lugar.

Al darme cuenta de que no tenía interés en la manada yo también perdí interés.

Luego el Otro-alafa estuvo jugando con nosotros, le encanta correr y que le persigamos, y a nosotros nos encanta perseguirle, luego cambia de dirección y todos corremos tras él. Durante el juego marqué un poco a la nueva, nunca está de más empezar a definir el lugar de cada uno, creo yo.

Quede siempre claro que los otros-alfa son míos, y reclamo mi posición preferente para las caricias por edad y por que me da la gana.

Después de comer la nueva se quedó con nosotros, pero no le hicimos mucho caso, se pasó media noche investigando y la otra media ladrando a la luna... estos perros de pueblo son así. Espero que se acostumbre pronto a la nueva situación y por lo menos nos deje dormir a los demas... que falta nos hace.

Temporada de ferias

La hembra negra y yo hemos ido de excursión con los alfas.

Estuvimos mucho tiempo en el lugar pequeño que se mueve y hace ruido y, cuando por fin salimos, estábamos en un nuevo lugar.

Dimos un paseo corto que me sirvió para aliviar mi repleta vejiga, y llegamos a un espacio nuevo llego de personas y semejantes que se movían continuamente. Era una cacofonía de sonido y un caos de olores y formas, mucho sitio para investigar pero los alfas no nos dejaron; aunque también es verdad que mi nivel de curiosidad ha bajado mucho con el tiempo, ya carezco del ímpetuo juvenil de la hembra negra.

Estuvimos con personas conocidas y desconocidas, había algunas hembras humanas cuyo olor me era muy familiar y que me trajo recuerdos de visitas a genteverde, también había hembras y machos humanos que me acariciaban aunque no los conocía de nada, todos fueron muy amables conmigo.

En un momento dado hubo un olor que me trajo recuerdos ya casi olvidados, ¡era tocacuellos! no volvía a encontrarme con el desde el inicio de mi nueva vida, lo conocí enseguida y él a mí, fue un breve reencuentro; afortunadamente mi raza no se caracteriza por su sentimentalismo, para eso están los humanos.

Los alfas no se movieron de nuestro lado en todo el día, incluso fuimos los cuatro a dar otro corto paseo, el lugar estaba lleno de semejante amarrados a paredes, algunos estaban tristes, otros resignados, otros no sabían de qué iba todo aquello. Yo la verdad es que tampoco lo sabía, pero ir al lado de los alfas me es suficiente garantía de que todo está como debe estar. Aquellos semejantes estaban perdidos, no tenían referencias.

Cuando llegó la hora de comer los humanos, mucha gente nos dió de comer a la hembra negra y a mi, los alfas parecían no estar muy contentos con que nos dieran de comer, pero luego sonrieron y lo dejaron estar; comí todo lo que quise, y mucha comida rica de los humanos.

Lo que tengo siempre es sed, bebo y bebo y nunca me sacio, luego tengo que orinar donde puedo, afortunadamente los alfas estaban cerca y me llevaban a la hierba, donde podía descargar.

Luego llegaron dos pequeños cachorros, no les hice mucho caso, pero los alfas estuvieron mirándolos mucho rato. La cachorra hembra no parecía estar nada bien, el macho estaba más vivo, otro-alfa se fue con ellos y cuando volvió ambos parecían estar mejor. No me preocupé, no era mi problema, los cachorros son siempre problemáticos. Luego se fueron con otros humanos.

Cuando la luz bajó y comenzó a hacer frío, los alfas nos llevaron otra vez a dar un paseo, estuvimos parados un rato viendo a otros semejantes correr y saltar (no se por qué lo hacían, pero a los humanos parecía divertirles porque daban voces y chocaban las manos), los semejantes también parecían contentos, estaban jugando, la hembra negra se excitó mucho y también quería jugar, pero los alfas no la dejaron.

A la vuelta del paseo, y aunque no estaba en hierba, tuve que volver a descargar mi pobre vejiga; los alfas no me regañaron, ellos saben que no aguanto mucho.

Luego volvimos al lugar que hace ruido y cuando abrieron estaba otra vez en MiLugar, con la manada. Esoy agotada y necesito descansar, mis pobres huesos son los de una vieja y ya no estoy para estos trotes.

Pero me gusta ir de excursión con los alfas.

Me estoy haciendo vieja

Me estoy haciendo vieja. El tiempo pasa y yo cada vez estoy más cansada. Es normal; la vida sigue, y yo un día de estos me tendré que ir. Así son las cosas, el ciclo de la vida. Todo está bien.

Los Alfas parecen preocupados; no dejan de ser humanos, y no entienden como nosotros la vida. Me miran y parecen tristes, y OtraAlfa, a veces cuando OtroAlfa no está, me abraza y noto que de sus ojos cae agua salada. Yo la miro e intento que comprenda que todo está bien, pero no parece entender.

Ahora en MiLugar sólo estamos el medio macho, la hembra negra y yo; ellos son MiManada, y me gusta que sea así. Ya no juego tanto con ellos, pero todos tenemos nuestro lugar, nuestra comida, y nuestra ración de mimos. Cuando hace sol me tumbo para calentar mis pobres huesos, que cada día están más débiles.

La barriga que duele sigue doliendo, y los Alfa intentan que pare, pero no mejora mucho: me llevan con la GenteVerde, parece que son sus magos curanderos. Ellos parecen entender mejor que los Alfa que la vejez es así: no hay mucho que hacer. Me estoy quedando en los huesos, aunque no he perdido el apetito. ¡Que no se le ocurra al medio macho acercarse a mi comida!

Es bonito tener un sitio al que pertenecer, me gustaría que los Alfa comprendiesen que gracias a ellos estos últimos meses han sido los mejores de mi vida, al menos de la que recuerdo; sin preocupaciones, sin tener que buscar comida y refugio, y lo más importante, con la sensación de estar en MiLugar, con MiManada. Y sintiendo en las miradas de los Alfa, algo que ellos llaman ‘Amor’…

Camino hacia la luz blanca

Estoy muy cansada. Apenas me puedo levantar. Me duelen los huesos, he vuelto a cojear, y la barriga sigue doliendo.

Cuando esta mañana OtraAlfa ha salido a darnos el desayuno, he hecho un esfuerzo y me he levantado para acercarme a ella, me alegro de verla y quiero mi ración de mimos. Pero ella se ha marchado rápido a llamar a OtroAlfa, su voz sonaba rara y aguda, y cuando los dos volvieron parecían nerviosos; se han abrazado y pude oler que de sus ojos caía agua salada. Yo me he metido entre sus piernas reclamando su atención, y eso les ha hecho reír. Que raros son los humanos.

Al rato me han subido al cajón que hace ruido y se mueve, y yo adiviné que íbamos donde la GenteVerde, últimamente les visitamos mucho. Por el camino seguí oliendo agua salada, y oyendo la voz alterada de los Alfa.

En el sitio de los GenteVerde estuvimos un rato esperando, así que me tumbé en el suelo a descansar, pero estaba incomoda; me cuesta moverme y el suelo es resbaladizo y hace daño. De repente, de la barriga que duele me sale mucho líquido pastoso, los Alfa se agitan mucho, llaman a la GenteVerde, todos se mueven deprisa a mi alrededor. Yo no me preocupo, estoy muy cansada y se que ellos cuidan de mí. Pero no tiene buena pinta….

Me tumban en un sitio frío, y hablan entre ellos rápido. Los Alfa me abrazan y me tocan con sus bocas en mi cara, yo les lamo y noto al agua salada que sale de sus ojos. Llegan dos hembras rubias que conozco del sitio de la GenteVerde, y ellas también me abrazan y me acarician. Todos parecen tan raros…

Creo que ya se lo que pasa. Es el momento de irme. La vida es así, y a mí me ha llegado mi hora. Está bien, estoy cansada y dolorida, creo que es lo mejor.

De repente empiezo a tener mucho sueño, se me cierran los ojos. Me parece ver una luz blanca a lo lejos. ¿Qué habrá detrás? Creo que voy a ir a descubrirlo. Pero antes, quiero hacer un último esfuerzo.

Abro los ojos, miro a la GenteVerde, y a las hembras rubias, veo en ellas a todos los que se preocuparon por mí estos últimos meses, y sobre todo miro a los Alfa, ellos me han dado MiManada, mi familia. Espero que entiendan en mi mirada los que les quiero decir:

Gracias. Adiós. He sido muy feliz con vosotros.

Fundido a negro

Mara se durmió el sábado 24 de mayo de 2008, y en ese momento estaba acompañada por muchos de los que intentaron hacer su vida mejor desde aquel mes de octubre que llegó a nosotros:

La gente verde de la clínica veterinaria Ícaro, que una vez y otra intentaron buscar una solución a los mil y un problemas que iban surgiendo, improvisando sobre la marcha porque cuando creias haber tapado una gotera se iniciaba otra...

La gente de Adoptastur, porque aunque Mara estaba con nosotros, era un poco de todos los de la asociación; todos vivieron su llegada, disfrutaron de su momento de esplendor y sufrieron su dolorosa caída, hasta que ya no era más que una pobre sombra de lo que había sido.

Y por supuesto los "alfas", no sus dueños, solo aquellos que mandan en la manada, aquellos que no entienden muchas cosas pero que son requeridos a cabezazos para dar mimos a los locos cuadrúpedos... y comida, claro.

Y mucha más gente que faltaba, pero que no pudo estar.

Ahora Mara descansa en lo que fue su hogar, muy cerca del lugar donde pasaba el tiempo tumbada al sol. Ya no se irá nunca de SuLugar.

A todos nos ha dejado un hueco que no cerrará, pero por lo menos tenemos el consuelo de que aún está con nosotros, y seguirá estando, allí, a la sombra del pino grande que marca la altura máxima de la finca.

Pero la vida sigue, y quizá este blog que Mara empezó no deba morir con ella, quizá sea una buena manera de mantener viva a Mara a través de la idea que ella canalizó.

Al medio macho no le llamó dios por el camino de la literatura, pero si que veo a la hembra joven dispuesta a recoger el testigo de la vieji.

Hasta es posible que lo hayan pactado así entre ellas antes de irse, quien sabe.

Los humanos no entendemos muchas cosas...