Me estoy haciendo vieja. El tiempo pasa y yo cada vez estoy más cansada. Es normal; la vida sigue, y yo un día de estos me tendré que ir. Así son las cosas, el ciclo de la vida. Todo está bien.
Los Alfas parecen preocupados; no dejan de ser humanos, y no entienden como nosotros la vida. Me miran y parecen tristes, y OtraAlfa, a veces cuando OtroAlfa no está, me abraza y noto que de sus ojos cae agua salada. Yo la miro e intento que comprenda que todo está bien, pero no parece entender.
Ahora en MiLugar sólo estamos el medio macho, la hembra negra y yo; ellos son MiManada, y me gusta que sea así. Ya no juego tanto con ellos, pero todos tenemos nuestro lugar, nuestra comida, y nuestra ración de mimos. Cuando hace sol me tumbo para calentar mis pobres huesos, que cada día están más débiles.
La barriga que duele sigue doliendo, y los Alfa intentan que pare, pero no mejora mucho: me llevan con la GenteVerde, parece que son sus magos curanderos. Ellos parecen entender mejor que los Alfa que la vejez es así: no hay mucho que hacer. Me estoy quedando en los huesos, aunque no he perdido el apetito. ¡Que no se le ocurra al medio macho acercarse a mi comida!
Es bonito tener un sitio al que pertenecer, me gustaría que los Alfa comprendiesen que gracias a ellos estos últimos meses han sido los mejores de mi vida, al menos de la que recuerdo; sin preocupaciones, sin tener que buscar comida y refugio, y lo más importante, con la sensación de estar en MiLugar, con MiManada. Y sintiendo en las miradas de los Alfa, algo que ellos llaman ‘Amor’…
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