No me puedo mover.
El dolor me paraliza completamente y por más que intento levantarme no puedo.
La oscuridad llega y los semejantes corren a mi alrededor mientras estoy tirada en la paja.
Oigo el ruido que hacen los Otros-alfa cuando llegan, pero no me puedo mover, los semejantes corren hacia ellos.
Oigo a Otro-alfa llamarme, primero suave, luego a voces, hay algo raro en su voz.
Pero no me puedo mover.
Una luz recorre la hierba hasta que me da de lleno. Al otro lado de la luz está Otro-alfa, lo huelo.
Otro-alfa me acaricia, me llama Mara, se tumba a mi lado y me abraza, parece que el tampoco entiende nada, pero huelo algo raro en el.
Está un buen rato echado conmigo, me quita el collar, me habla despacio, el macho se ha echado con nosotros.
Luego Otro-alfa me levanta en brazos y me mueve, me está metiendo en otro lugar, ese lugar en el que no se entra, no puedo estar de pie, me tumba en un sitio muy blando y cómodo, me es familiar, una vez Otra-alfa hizo lo mismo.
Estoy bien, pero intento moverme y no puedo, lo intento una y otra vez, Otro-alfa sigue acariciándome y tiene una mirada que no entiendo.
Otro-alfa se levanta y vuelve a cogerme en cuello, me duele, vuelve a dejarme en un sitio blando, casi consigo levantarme, pero mi parte de atrás no responde. Otro-alfa me acuesta y el se acuesta a mi lado.
Sigue hablándome bajito y acariciándome, su mirada y su olor no los entiendo. Tampoco entiendo qué me pasa.
La luz se apaga, Otro-alfa está despierto a mi lado.
A pesar del dolor y de la incomprensión, me quedo dormida.
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